Le Deuxième Lit

ESTANCIA
Le haces el amor
te la coges
te la das
¿y qué sigue?
sigue cada uno cambiarse de ropa
tomar una ducha
porque aún hueles a piel ajena
si es motel cada uno por su lado
si la casa toca tender las sábanas
si la quieres
le preparas el desayuno
si aún no la quieres
siguetela cogiendo
eventualmente le tomarás cariño
si aún no sabes cómo le gusta el café
cómo le gustan los besos
sus zonas sensibles
si no sabes
esos problemas que la acogen
sus miedos más profundos
o sus sueños
en definitiva aún no te la coges lo suficiente

Fragmento - Carlos Cortés - Mujeres que son aves.

Y después del playlist Sexy Songs (Inserte emoticono de diablillo) , note que no era el lugar donde quería pasar el resto de mis noches con L'amour, no era suficiente, así al siguiente día comenzamos nuestra nueva travesía, me hago a la idea de que son pequeñas pruebas de como sería vivir juntos, con esa idea en mente, llegamos al lugar, atravesando por un mar de gente que recorría las calles, un frió abrazador y al cruzar la puerta de inmediato nos sentíamos en casa.
L'amour es aquella persona que te hace sentirte tangible siempre y cuando estés a su lado, los últimos días habían sido difíciles, llenos de mentiras que sabían característicamente familiares, sin saber realmente el camino adecuado a seguir y encerrada en mis poesías para evitar los malos pensamientos, pero en ese momento justo en ese momento, me sentía nuevamente completa.
El puso mi mundo de cabeza, no podía decirle no; porque estaba entera y locamente enamorada, me obligaba a no volver a mirarlo a los ojos, a no volver a caer en sus encantos, mucho menos a su lado en una cama, pero cuando cruzamos esa puerta, toda mi razón se fue carajo y solo podía pensar que era el camino correcto.
Rápidamente pasamos de la pareja romántica, cursi y entendida, a una envoltura de besos y caricias, L'amour es el único que podría convertirme en un volcán en plena erupción con solo el roce de sus dedos, ese día solo podía pensar en su boca, en sus manos, en su voz diciendo ¡Eres mía!....
¿Como resistirme a ese hombre si es el el amor de mi vida? es que solo lo veía y mis piernas automáticamente se abrían, mi cuerpo no me pertenecía, aunque me negara le pertenecía desde antes de encontrarnos, el lo sabia, sabia mi debilidad ante su presencia, ante su barba perfecta, a su elegancia casual y su manera sutil de seducir, mi debilidad ante sus palabras que me hacían caer rendida a sus pies cuando me hacia el amor...
La noche transcurrió mas tranquila de lo que me imaginaria después de varias escapadas sexualmente salvajes, estábamos exhaustos, con una sonrisa de oreja a oreja y al darme cuenta nos encontrábamos abrazados como de costumbre, descansando con la sensación de que no existiría momento mas perfecto que el estábamos viviendo.

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