Les Accords
Considera una muestra de lo mucho que te quiero el haber pasado tanto tiempo desgastándome en el intento para ver si funcionaba.
Pero...una amiga, me llevo a un sitio impresionante el otro día. Se llama el Augusteum. Octavio Augusto lo construyó para que albergara sus restos. Cuando llegaron los bárbaros, lo arrasaron junto con todo lo demás. El gran Augusto, el primer gran emperador de Roma, ¿cómo podría haber imaginado él que Roma, o lo que para él era el mundo entero, acabaría un día en ruinas?...
Es uno de los lugares más silenciosos y solitarios de Roma. La ciudad ha ido creciendo a su alrededor durante siglos. Es como una...bella herida, como un desengaño amoroso al que te aferras por el placer del dolor....
Todos queremos que nada cambie...nos conformamos con vivir infelices porque nos da miedo el cambio, que todo quede reducido a ruinas. Pero al contemplar ese sitio, el caos que ha soportado, la forma en la que ha sido adaptado, incendiado, saqueado, y luego hallado el modo de volverse a levantar, me vine arriba. A lo mejor mi vida no ha sido tan caótica, y es el mundo el que lo es, y el único engaño es intentar aferrarse a ella a toda costa.
Las ruinas son un regalo. Las ruinas son el camino a la transformación.
Incluso en esta ciudad eterna, el Augusteum me ha enseñado que debemos estar siempre preparados para infinitas oleadas de transformación.
Pero...una amiga, me llevo a un sitio impresionante el otro día. Se llama el Augusteum. Octavio Augusto lo construyó para que albergara sus restos. Cuando llegaron los bárbaros, lo arrasaron junto con todo lo demás. El gran Augusto, el primer gran emperador de Roma, ¿cómo podría haber imaginado él que Roma, o lo que para él era el mundo entero, acabaría un día en ruinas?...
Es uno de los lugares más silenciosos y solitarios de Roma. La ciudad ha ido creciendo a su alrededor durante siglos. Es como una...bella herida, como un desengaño amoroso al que te aferras por el placer del dolor....
Todos queremos que nada cambie...nos conformamos con vivir infelices porque nos da miedo el cambio, que todo quede reducido a ruinas. Pero al contemplar ese sitio, el caos que ha soportado, la forma en la que ha sido adaptado, incendiado, saqueado, y luego hallado el modo de volverse a levantar, me vine arriba. A lo mejor mi vida no ha sido tan caótica, y es el mundo el que lo es, y el único engaño es intentar aferrarse a ella a toda costa.
Las ruinas son un regalo. Las ruinas son el camino a la transformación.
Incluso en esta ciudad eterna, el Augusteum me ha enseñado que debemos estar siempre preparados para infinitas oleadas de transformación.
Los dos nos merecemos algo más que estar juntos por...
miedo a sufrir si lo dejamos........
miedo a sufrir si lo dejamos........
Extracto Eat, Pray, Love: One Woman's Search for Everything Across Italy, India and Indonesia - Elizabeth Gilbert.
Todos queremos que nada cambie. Cada cambio supone una pérdida, en ocasiones, una gran pérdida y parece que no habrá ganancia posible que pueda compensar lo que podríamos perder, si tomamos la decisión de soltar.
Nos cuesta soltar porque creemos que al hacerlo caeremos al vacío. Por eso tratamos de aferrarnos a toda costa. El problema surge cuando nos aferramos a situaciones que nos hacen daño, como pueden ser determinadas sustancias, personas que ya no están porque nos dejaron o se fueron, pero a las que nos aferramos y mantenemos presentes en nuestro pensamiento; determinadas relaciones que menoscaban nuestra integridad, o ciertas tendencias que, aún creyendo que nos salvan del abismo, lo que pueden estar haciendo, en realidad, es lanzarnos al clavo ardiendo de la autodestrucción.
Tememos asomarnos al abismo porque creemos que no podremos sobrevivir a la caída. Pero lo cierto es que para ganar, primero hay que poder perder. Hay que poder soltar y caer, es decir, soportar la angustia que conlleva perder eso tan familiar (y a veces tan perjudicial) que nos sostenía y nos proporcionaba protección.
En realidad es tras haber caído, ya en el fondo del abismo, cuando surge la oportunidad de volvernos a levantar, de rehacernos, reconstruirnos y sostenernos .....como el Augusteum.
Patricia Truchado - Psicóloga - Psicoterapeuta
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