Le Premier Rendez-Vous

Iniciaba la mañana el octavo día de octubre, era una mañana fría sobre la contaminada cuidad, el fresco de la mañana cubría cada rincón, la luna y el sol intercambiaban jornadas, los autos comenzaban a recorrer las calles y entre toda la gente, yo apenas despertaba, con el desvelo de la noche anterior, pero contando las horas para ver a L'amour, así con el cabello enredado, los ojos al mejor estilo de un mapache y estirando las piernas para tomar fuerza, al mirar el reloj upssss ya era un poco tarde y aun tenía mucho que planear, era mi hora de brillar, de inmediato un vestido negro combinaba con mi piel canela, un poco de maquillaje, base, polvo, pestañas, el reloj digital y unos aretes combinados no podían faltar, no era un día normal.

De un momento a otro ya me encontraba ahogada entre documentos, pilas de papeles y diversas actividades por realizar, fue en ese momento que decidí darme un respiro. Me estaba perdiendo de todo lo bueno , sabía perfectamente, que ese día iba a suceder un evento maravilloso, con un caos cautivador, con una locura fascinante, con alguien tan parecido a mi. Estaba inundada de vida por tan magno evento, casi al final de la oficina, viendo desde la ventana el edificio de enfrente; no quería desperdiciar palabras, estaba guardando todo para la hora precisa. 

Por lo general suelo olvidar todo, pero esa mañana me hacia tenerlo presente, estaba aturdida, cansada de las pocas horas transcurridas, quería acelerar el tiempo a mi placer y escapar para llegar a ese momento. 

Pero eso no sucede así, el tiempo es un elemento caprichoso que sabe perfectamente cuando intentas escapar, para mi suerte y complacencia personal L'amour decidió escribirme durante esas largas horas, volviéndolas menos extensas y haciendo mas corta la espera.

Durante el día, llegamos a cruzar palabra un par de veces, cosas sencillas, y pensaba ¿Por qué habita en mis pensamientos? Da lo mismo, sólo es un hecho, no es relevante en éste punto, L'amour escribía, y yo, como insensato borrego que marcha ciegamente al matadero, para que el inclemente verdugo acabe con su existencia, lo leía.

Finalmente la luz al final del arco iris un evento que mas que coincidencia parecía destino, si, el mundo estaba conspirando para que L'amour y yo nos encontráramos cada vez mas pronto, la cita se desplazo una hora mas temprano y ninguno de los dos tuvo complicaciones en llegar, en una cuidad tan llena de trafico, notas que estaba escrito, todo lo que en aquel momento sucedería.

Sali de la oficina, tan rápido como pude, para llegar al lugar de encuentro, a mis espaldas vi cerrarse la puerta, mientras yo trataba de arreglarme un poco el cabello, recorriendo los casi cinco kilómetros en menos de 10 minutos, la emoción recorría cada vena de mi cuerpo y se convertía en la ansiedad mas profunda de llegar, que hubiese sido mas intensa de no ser por la profunda conversión que tenia con el conductor, nunca pense que un extraño llegaría a darme consejos de amor. 

A unos segundos de llegar, la sensación de emoción se comenzaba a convertir en nervios tímidos, en pequeños momentos de ansiedad, y fue increíble, lo rápido que tuve que bajar, abrí la puerta del auto y puse los pies en tierra firme, al fin había dejado de navegar, sentía que estaba llegando a puerto. 

De inmediato con mi vista de escanear lo encontré, L'amour con esa esencia cursi y relajada, su piel blanca y perfecta como el marfil, unos ojos grandes y profundos donde quisiera perderme el resto de la vida, su cabello rizado, era la combinación perfecta, la mezcla correcta de elementos, generaba una impresión de tranquilidad, sentado con toda la confianza del mundo, cruzo su mirada con la mía, me sonrió como quien acaba de tener una brillante idea y se levanto para acercarse, de inmediato una sensación eléctrica cruzo por mi cuerpo, comenzó a caminar por en medio de un pequeño grupo de gente, que avanzaba sin voltear, sin saber que ocurriría algo suficientemente fuerte para sentir que se detenía el tiempo. 

Nos saludamos como dos viejos conocidos, con muy buena cara, con esa gentileza en la mirada, una sonrisa contagiosa nos invadió e hicieron de ese momento algo único en su tipo, avanzamos un par de metros, entre ruido de los autos y algunos pocos arboles, hasta entrar a la fortaleza de comercios y lugares, llegamos a un pequeño café al fondo después de la escalera, intercambiamos palabras para "conocernos" y entre mas hablamos mas fácil era de saber, estábamos destinados a estar juntos.

La noche se adueñaba de todo, la oscuridad cubría y sólo quedaba la luz artificial, después del café y de dar varias vueltas, la conversación parecía no terminar, tema tras tema, parecía ser todo infinito,  aquella noche hizo que valorara cada segundo del tiempo a su lado, la noche apenas comenzaba, y a un así me contó su vida, sus miedos, sus ciclos y cada palabra se convertía en algo mas interesante, me convertí en un adicto pidiendo mas, háblame por favor necesito diez gramos de tu voz. 

Mientras pasaban las horas recuerdo ver a L'amour sentando bajo la luz de la luna, rodeado de una sensación cautivadora, recargado sobre la madera, sus manos tocaban inquietamente su cara jugando con su barba, esa noche lo sentí como una extensión de mi, como abrir un cofre del tesoro, lleno de reliquias, de experiencias, de años, lo vi transparente frente a mi, contándome cada preocupación en su cabeza, cada momento de su vida y moría de ganas de abrazarlo, de decirle "todo va a estar bien, yo siempre voy a estar contigo" , pero solo lo observaba, dejando que me hablara, escuchando atentamente cada palabra que salia de entre sus labios, desde lo más gracioso, hasta lo más profundo y complejo de su existir.

Pero... El tiempo no estaba a nuestro favor, las horas parecían demasiado cortas, como si el tiempo fuera demasiado rápido, yo quería mas minutos, yo quería mas tiempo, y la noche ya cobraba sus consecuencias, el frío de la madrugada ya quería presentarse, salimos caminando nuevamente entre calles, que ahora estaban solitarias, mi piel se erizaba por el frió y sus mejillas se sonrojaban por lo mismo, no se escuchaba ruido en la cuidad, nos dirigimos al estacionamiento y subimos a su auto.

Todo parecía ir tan rápido, dejo de ser un extraño y como buen caballero L'amour me llevo a casa, no dejábamos de hablar un solo segundo, mientras el conducía platicamos de una y mil cosas más, en ese momento pasaba por mi mente aquel primer mensaje, ese primer contacto, como empezó todo, como se fueron dando las cosas de una manera tan increíble que me era fascinante solo el hecho de pensarlo.

Cuando llegamos eran demasiado tarde, la madrugada ya comenzaba a despertar, los dos nos miramos como quien lleva tres días de fiesta, el cansancio tomo forma de ojeras, debajo de nuestros ojos, lo abrace fuertemente, no sabía como decirle, que mi vida no sería la misma, si un día me faltaba, me correspondió con una mirada tierna, me abrazo y dijo "Descansa".

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