Le Moment D'agir
¿Ha pasado que deseas tanto algo que cuando lo tienes no sabes como actuar? Este fue mi caso, al entrar a la habitación quería dar vuelta atrás, por el elevador a mano derecha, una cama grande y cómoda; sabanas blancas hasta el suelo, almohadas que no parecían tan lindas, pero todo en conjunto le daba un toque especial, luces de colores cálidos, para armonizar el momento, una pequeña sala de estar, por si "quieres platicar", entre y lo primero que quise fue abrazarlo, quería saber que era digna de L'amour la pena me comía viva.
Después de calmar esa ansiedad de sentirme suficiente, me quede abrazada a el, ahí estaba mirándome tranquilamente, mis nervios eran tantos que olvide hasta lo incomodo de la almohada, el cuarto era bastante agradable, prudente para lo que íbamos a realizar, comenzaron los besos apasionados, sentí sus labios, su calor, cerré los ojos y era como si todo pasara demasiado rápido, al abrirlos estábamos los dos a piel expuesta.
Por primera vez no estaba segura de poder diferenciar el amor de la calentura o el capricho. Porque el me interesaba demasiado, me removía el cuerpo, era tanta la atracción y me excitaba. Su voz me seducía, su ternura al hablar, su risa me encantaba y todo lo que le rodeaba tenía el aire de lo prohibido que me fascina, su piel me llamaba, su boca se me volvía irresistible y la idea de estar con el me hacía caminar sobre las nubes
Muchas veces no podía descifrarlo, otras tantas me dejaba sorprender por sus confesiones, hablaba con el desparpajo de un hombre que no parecía tener remordimientos. Se equivocaba pero lo gozaba y lo admitía, era un hombre herido, golpeado, que seguía en pie a pesar de todo. A esta altura ya podía definir qué es L'amour para mí o qué soy para él. Por primera vez, un hombre me tenía completamente perdida y por eso, me deje llevar, acepte que si valía la pena.
Celebramos en aquel lugar el deseo que nos teníamos y durante el acto, pedí varios deseos; caminar juntos tomados de la mano como todos los enamorados, amanecer en la misma cama, desayunar juntos, ir a alguna cena familiar y presentarlo a mis amigos, aunque en ese momento, todos esos sueños, no podían ser posibles, ese es el precio que tenía que pagar; dormir en camas separadas, esas eran las consecuencias y yo como un animal herido buscando alivio, lo abrace y acepte, esperando el día de poder cumplir con todo aquello.
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